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'Diálogos 2.0' con Martín Expósito: "La radio se ha ido adaptando a las nuevas tecnologías"

1 / abr / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa). 
Ser parte de un equipo es importante, y si encima uno se convierte en pieza clave y duradera, se transforma en algo fundamental, más en estos tiempos de incertidumbre comunicativa. Por eso, quien hoy nos acompaña, Martín Expósito (@martinexposito), es engranaje esencial de la radio en su "Rosa de los Vientos" (Onda Cero). 

Hace tres años que te entrevistamos en SHdC, ¿crees que han sido los tres años de cambio más rápido y profundo en la historia del periodismo? 
El ocaso del papel, el reto de la adaptación a los nuevos soportes -como difusión y fuente- y la masiva destrucción de empleo -sólo en 2012 se despidió a cerca de 4.000 profesionales del mundo de la comunicación- son tres claros indicadores de que estamos viviendo una etapa de cambios profundos en la empresa periodística y además se suceden a un ritmo vertiginoso. 

Crisis es cambio, ¿pero le puede sentar bien tanto cambio-crisis al mundo periodístico? 
Crisis es desempleo. Crisis es oportunidad. Depende de cómo quieras ver el vaso... y de si tu vaso es útil. La empresa periodística tradicional se empezó a "internetizar" ayer, estamos en los albores. En la actualidad compite en igualdad de condiciones con cientos de miles de fuentes de información y sólo a su favor cuentan con la imagen, el prestigio, las firmas y corresponsalías -periodistas cada día quedan menos en las redacciones-. Eso y su institucionalización, que no es poco, es lo fundamental junto a la financiación publicitaria. Sin embargo, los nuevos medios saben hacer periodismo, manejan los nuevos códigos y soportes y se convierten en el control del medio tradicional institucionalizado. Con pocos recursos, consiguen ser útiles, una gran difusión y, por tanto, ser una amenaza para quienes quieren pretenden contar la historia con intereses espurios. De ahí que contemos con una magnífica oportunidad de la que carecíamos hasta ahora como lectores, oyentes o televidentes: es más fácil tratar de contrastar la información -otra cosa es que la gente lo tenga interiorizado como hábito informativo-. 

En cuanto a tu entorno, la radio, ¿cómo ves su evolución en estos últimos años? 
El vídeo no mató a la estrella de la radio y la crisis tampoco acabará con la radiodifusión. Soy un apasionado del medio desde que soy pequeñito y sigo creyendo en ella. Pero mi enamoramiento por la radio no me impide ver que dos de sus líneas de flotación se han visto alcanzadas por Internet. La inmediatez de la noticia que ofrecía la radio frente a otros medios como televisión y prensa se ve igualada, cuando no superada, por la red de redes que, además, ha conseguido vencerla en inversión publicitaria. Según datos de Infoadex: en 2005 la inversión en publicidad en Internet era de 162,4 mill. de euros frente a los 609,9 mill. de euros invertidos en radio; en 2011, tan sólo seis años más tarde, Internet atraía 899,2 mill. de inversión publicitaria frente a los 524,9 mill. invertidos en radio. 

El medio se ha ido adaptando a las nuevas tecnologías, tal vez de manera lenta en consonancia con el resto de medios tradicionales, y ya no hay radio que no cuente con sus propios podcast o aplicación oficial para smartphones. Los últimos pasos que se han ido dando en las redacciones consisten en incorporar el contenido compartido o generado en la red, aunque para algunos siguen siendo cosa de frikis. En agosto de 2009 cuando, por primera vez en un programa de radio generalista como 'La Rosa de los Vientos', fui comentando el programa en directo a través de Twitter y Facebook predicaba en el desierto, hoy ya nos parece algo normal y, de hecho, no hay programa que se precie que no cuente con su espacio dedicado a comentar lo que dice la red y que no mida su huella digital en la red. 

Haciendo una pequeña asimilación, ¿ha podido causar Twitter el impacto de la radio en sus inicios? 
Twitter es una muy buena herramienta de comunicación, pero no considero que sea un medio en el sentido estricto del término, del mismo modo que Google news es una buena herramienta de búsqueda de información, pero no es un medio. Dicho esto, sí que tiene impacto y valor informativo. Si antes mencionaba la exclusiva de la que gozaba la radio en la transmisión de la noticia según acaba de suceder o mientras sucedía, Twitter es un claro ejemplo de que esa hegemonía se acabó. Personalmente os expongo un claro ejemplo, el 12 de abril de 2010 estaba de madrugada trabajando con el ordenador cuando noté un ruido extraño y un oscilamiento pequeño de la puerta de la habitación. Pensé que estaba demasiado cansado y me hacía mella el sueño. Sin embargo, entré en Twitter y busqué la palabra terremoto. En pocos minutos gente de distintos puntos de la geografía española comenzó a comunicar lo que habían sentido, efectivamente, momentos más tarde se confirmaba la noticia, se trataba de un sismo de magnitud 6.3). Parece baladí, pero no lo es la mención de la confirmación: alguien debe confirmar la noticia, de momento Twitter o sus usuarios no pueden por sí mismos (ojo, sí los medios de comunicación que, por fin, tienen presencia oficial en esta red social a través de cuentas o perfiles verificados). 

Se lleva diciendo tiempo que la radio a través de Internet tiene un gran futuro, pero todavía no hay proyectos que tengan grandes audiencias, ¿cómo lo ves? 
En Internet prima la imagen o la combinación imagen y sonido. El texto, el texto y la imagen o la voz "en solitario" no encuentran su público en Internet donde se consumen contenidos a gran velocidad, donde se demanda información e hipervínculos que completen datos y crónicas que no fuercen a hacer scroll en la página. La interactividad es un valor fundamental y no lo encontramos en sesudos escritos ni monólogos inaudibles, por mucha calidad que tenga el contenido que se exponga. Cada medio tiene sus códigos y es difícil saberlos combinar. Los medios tradicionales están aprendiendo del mundo digital y quienes nacieron digitales hacen lo propio para conseguir un producto que permita ser escuchado. Aún las distancias que separan ambos mundos, en mi opinión, es grande, pero se van aproximando. 

Hablando de futuro y sacando la bola de cristal, ¿cómo ves la comunicación y el periodismo dentro de 10 o 15 años? 
Soy siempre muy optimista. Creo que la comunicación y el periodismo gozan de muy buena salud. Como periodista, tenemos herramientas que nos facilitan mucho la labor, que enriquecen la exposición de información, que permiten llegar adonde no podríamos hacerlo de otra manera. El gran reto: la veracidad en la información. Ahí tenemos un largo trecho que recorrer en el mar insondable de Internet. 

Como ciudadano, ahora es más difícil que los medios nos ofrezcan gato por liebre. Los medios tradicionales pueden seguir tratando de encauzar situaciones en función de distintos intereses, pero hay una legión de internautas bien formados que velan cada día por encontrar, si la hay, otra cara a la noticia ofrecida institucionalmente o publicidad encubierta. Puede dar la sensación de que predican en el desierto, pero foros especializados, redes sociales son un reducto en los que hay que estar presente porque nos ayudan a debatir y compartir. El nuevo ágora digital que el periodismo debe tener en cuenta. 

Y a Martín Expósito, ¿dónde le imaginamos dentro de unos años? 
Siempre comunicando, eso espero. Hace años mantuve una discusión al respecto con un periodista y amigo -entonces jefe mío- que dejó de lado la profesión tras haber conocido sus entresijos para dedicarse de pleno a la empresa privada. Eran posiciones encontradas. Trataba de convencerme de que el futuro estaba lejos del periodismo, por tipo de empleo: peor remuneración, inestabilidad, envidias, amiguismos, etc. Sin embargo, yo sigo apostando decididamente por la comunicación, como le dije a él entonces: siempre haré radio, aunque sea grabando mis propios programas de radio en casa -como otrora hacía los que se emitían en mi pueblo O Valadouro (Lugo)-. Han pasado ocho años de aquella discusión y de momento mantengo mi posición. Hoy es radio (y algún vídeo para youtube en El Ascensor), mañana quién sabe...

El cambio del cambio


14 / mar / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa). 

Han pasado 9 años desde que un inspirador y dócil José Luis Rodríguez Zapatero ganase sus primeras elecciones generales. Desde entonces han cambiado demasiadas cosas en un país en el que la prosperidad económica había nublado todos los sentidos, dejando a los españoles a merced de las mil y una tropelías que políticos y allegados a los políticos han ido cometiendo durante los últimos 30 años. 

Cada domingo, con la nueva emisión de ‘Salvados’, la gente se sorprende y alucina con todo lo pasa en España. Lo malo es que eso lleva sucediendo desde que el caudillo dejó de estar entre nosotros. Pero como digo, la falsa apariencia de una economía que no dejaba de crecer nos hizo pensar que éramos invencibles. 

Aunque volvamos al bueno de José Luis. Han pasado 9 años, sí, 9 años y dos presidentes del Gobierno, una crisis económica, y lo que resulta más importante, el inicio de un cambio de mentalidad en la sociedad que parece levantarse del letargo en el que ha estado dormitando demasiado tiempo. Por desagracia hemos despertado tarde y todo el chiringuito ya está momento y la inmensa mayoría de la ciudadanía española nos tenemos que conformar con ver el espectáculo desde la cuneta. 

Ahora bien, ¿por qué hemos estado ciegos tanto tiempo?, ¿de verdad que esa falsa apariencia de ricos nos ha adormilado tanto? Es curioso que los que hace 9 años fueran la alternativa, el cambio, la aspiración a un país progresista, ahora sean simplemente cómplices de los culpables de esta situación. Cómo cambian las cosas en menos de una década…


La gente hace 9 años salía a la calle con banderines de partidos políticos, se coreaban los nombres de los representantes, se hacían fotos con ellos… Ahora salen con sus caras en pancartas con toda clase de insultos, en su mayoría justificados, y piden la dimisión de todos, del primero al último. Hemos pasado de querer y adorar a los bancos porque nos daban dinero, a quemar sus sucursales porque consideramos que nos han robado. 

En todo este entramado sabemos quiénes son los culpables. Pero tampoco podemos ser hipócritas y debemos cargar con parte de nuestros pecados, aunque lo que sí parece claro es que la penitencia la estamos pagando con creces. Y quizá eso sea lo que más duele. Nosotros hemos cometido errores, en muchos casos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, hemos confiando en quien no debíamos, sí, pero todo eso lo hemos pagado con nuestros trabajos, nuestras casas, y, en algunos casos, con la vida. 

Se cumplen 9 años. Poco tiempo, o mucho, según se mire. La única certeza es que ya no somos los de antes. Sabemos que si hay una guerra, alguien la ha provocado por algo, también sabemos que si una empresa dona dinero es porque luego tendrá desgravaciones fiscales, hemos aprendido en 9 años lo que tendríamos que haber asimilado durante el siglo XX, pero entre Reyes, dictadores y políticos corruptos no lo hemos conseguido hasta hace unos días. Es tarde para levantarse, pero como siempre hemos hecho, con ilusión, fuerza y esperanza, recuperaremos lo que es nuestro y tomaremos el control de nuestras vidas, algo que nunca debimos abandonar.

Whatsapp y su lío gratuito

12 / mar / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa). 
whatsapp gratis
El servicio de mensajería instantánea Whatsapp lleva 24 horas de verdadero movimiento. En solo ese tiempo ha pasado de ser de pago, a volver a ser gratis, a volver a ser de pago. Todo gracias a unos medios de comunicación que dan noticias sin fuentes y sin ser contrastadas. Parece que el lector/usuario les da lo mismo. Se trata de lanzar informaciones y que cada uno se las apañe. 

Pero vayamos al asunto. Ayer el portal de información sobre Internet, ADSLZone, publicaba un texto en el que dejaba entrever que Whatsapp volvería a ser gratis. Ni mucho menos lo afirmaba, pues como bien se lee en las primeras líneas de ese texto, "parece que finalmente la compañía responsable de la aplicación está comenzando a ampliar las licencias de forma gratuita". Simplemente les parecía. Es decir, en base a que a algunos usuarios de Whatsapp no se les estaba cobrando, habían deducido que volvía a ser gratis. Y es que hay que recordar que desde hace unos días no se estaba renovando la licencia gratuita a los usuarios de este servicio. 

Pues bien, como cuesta mucho trabajo contrastar, muchos medios, entre ellos por ejemplo El Confidencial o Expansión, copietearon la noticia y la lanzaron a la Red. Dándose cuenta de su error, por ejemplo, El Confidencial ha cambiado el titular del texto que lanzó ayer y ahora solo se hace una pregunta retórica. Así, los demás medios de ámbito nacional, regional, o de cualquier índole, fueron recogiendo la noticia y ofreciéndola a sus lectores. 

Pero cual es la sorpresa que hoy hemos amanecido con un Whatsapp nuevamente de pago. Según confirma elEconomista.es en palabras de uno de los fundadores de este servicio, ha desmentido rotundamente que vaya ser gratuito. 

Todo este asunto deja una moraleja algo oscura dentro del panorama comunicativo. Se han cometido errores de bulto uno tras otro. El primero es hacer una información con suposiciones y sin confirmación. Pero el cachondeo aumenta cuando otros medios, a los que hay que darles supuesta "seriedad", copian una noticia sin citar, y tampoco contrastan nada, y lo dan. Y por último, y no menos importante, esos usuarios que tragan información sin masticar ni leer las noticias y que tan solo se quedan con los titulares. 

En definitiva, tenemos unos usuarios a los que todavía no se les ha cobrado esos famosos 0,89 céntimos, pero por otro lado, tenemos las palabras de uno de los fundadores de Whatsapp, Jam Koum, diciendo que todo sigue bajo el sistema previsto de pago que tienen pensado.

Mariano en el país de las Pymes

4 / mar / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa). 
Después de cinco años de aburrida crisis por fin alguien se decide a tomar la iniciativa en la creación y desarrollo de programas para la generación del empleo. Hasta aquí lo positivo. Lo malo es cuando uno abre el BOE y se echa un ojo a todas esas medidas que ha puesto sobre la mesa el Gobierno. Ineficientes, escasas y, sobre todo, sin ninguna validez pragmática. 

Pero no solo eso, sino que encima parece que todo es una gran coña nacional. Explicaré por qué. Desde hace unas semanas se nos está vendiendo la moto de que las exportaciones españolas están ganando terreno, se están volviendo competitivas, y todo ello sin una devaluación de la moneda. 

A todo esto, en el número de marzo de la revista Actualidad Económica sale en portada el "jefe" de Caixabank, Isidro Fainé, diciendo que España debe volcarse en la internacionalización. Que las empresas españolas deben ganar competitividad fuera de nuestras fronteras, bla, bla, bla... 

Pues bien, ahora es cuando cojo las declaraciones de uno, los mensajes de Gobierno de los otros, y lo mezclo con las medidas adoptadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy para atajar el problema del desempleo, y algo no cuadra. Es decir, por un lado nos dicen que hay que buscar sitio empresarial fuera de España, que se deben centrar objetivos en otros mercados emergentes, y varias historias más al alcance de muy pocos. Pero por otro lado, y vistas esas medidas de apoyo al empleo, uno se da cuenta de que están orientadas, sobre todo, a los autónomos y las Pymes, muy pymes. 

Solo por curiosidad, ¿alguien cree que una Pyme que malvive ahogada a tasas, impuestos y demás, está en condiciones de mirar más allá de su país?, ¿y los autónomos? Es que realmente no tiene sentido. Se "apuesta" por los emprendedores y autónomos, pero se lanza el mensaje de que fuera de España se está mejor. 

Supongo que saldrán los que digan que las Pymes deben hacer el esfuerzo de internacionalizar y demás. Pero seamos realistas, tal y como está la situación, con los flujos de créditos cortados, y unas medidas que no dejan de parches a los verdaderos problemas, ¿quién se va ir fuera de España? 

Esas medidas de ayuda al empleo deben ir encaminadas hacia el apoyo industrial, el sector servicios y la decidida apuesta al I+D+i, que a lo sumo pueden ser las que apuesten  por negocios fuera de España, y no a que todo el mundo saque un negocio online (unipersonal) de venta de piruletas. Además, tarde o temprano el flujo de consumo necesita reequilibrar el dinero, no todo podemos ser "jefes".

'Diálogos 2.0' con Ángel Ortiz: "El buen periodismo no depende de la temática"

26 / feb / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa). 
La globalización ha llevado a la máxima ese dicho de que el periodismo es informar de que ha muerto el Duque de Bruselas a gente que no sabía que Bruselas tenía un Duque. Por ello, poco a poco va ganando peso el periodismo de verdad, el de nuestra localidad, nuestra región, el de nuestros intereses. Así, nos acompaña Ángel Ortiz (@Angel_Ortiz_Da) periodista y director del diario HOY de Extremadura. Una visión cercana en un mundo global. 

Dicen, los más viejos del lugar, que el periodismo de verdad cuanto más local, mejor, ¿qué tiene eso de cierto? 
El buen periodismo no depende ni de la temática ni de su campo de acción, sino de otros valores. Por eso lo que habría que remarcar es que no porque sea periodismo local es de menor calidad. Lo que sí es cierto es que la cercanía con los protagonistas, las noticias, las fuentes y la audiencia que implica el periodismo local hace que éste se deba hacer armado de un profundo compromiso con la profesión. En el periodismo local un redactor tiene vínculos con las personas sobre las que habla y a las que algunas veces fastidia mucho mayores. Y eso, que es una ventaja en ocasiones, se convierte en un riesgo que hay que saber gestionar. 

¿Le interesa más a una persona lo que pasa en su ciudad, o al final le hacemos creer que lo importante es lo que pasa en Bruselas? 
Lo que más le interesa a cualquiera es lo que le afecta más directa e inmediatamente. Bruselas te cambia la vida mucho más a largo plazo que una gran tormenta inesperada, un bache a la puerta de tu casa, una nueva zona de columpios en el barrio… En el periodismo local eso lo tenemos muy claro. Lo que no impide que abordemos temas más globales. Pero siempre nos ponemos en la situación de cómo puede afectar a nuestros lectores como, en nuestro caso, extremeños, pacenses, cacereños, etc… 

Sobre este asunto, ¿cómo ves el estado de salud informativo en Extremadura?, ¿falto algo?, ¿sobra algo? 
Mientras en una comunidad autónoma o provincia, en cualquier sociedad, exista un solo medio autónomo y capaz de contar lo que hay que contar, y cuando se debe contar, existe esa salud. La salud informativa es una cuestión cualitativa, no cuantitativa. Cien voces diciendo lo mismo y por los mismos motivos valen mucho menos que dos que ejerzan de verdad la función del periodismo. 

Y extendiendo eso al periodismo patrio, ¿qué crees que puede sobrar? 
Sobra personalismo, sobran medios que nunca fueron ni serán rentables por sí mismos y su periodismo, sobra autoflagelación (la prensa no tiene un futuro tan negro como muchos, bastantes veces interesados, quieren hacernos creer) y sobra demagogia dentro de la propia profesión. 

En cuanto al futuro del periodismo, ¿hablamos? 
Sí, claro. Existe un futuro para el periodismo. El problema es que nadie ha averiguado todavía cuál es ni cómo se sostendrá por sí mismo. 

En ese futuro, ¿cómo ves todo lo que suponen las redes sociales y demás herramientas digitales? 
Como herramientas. El periodismo históricamente se ha hecho a través de muchos canales y empleando cada vez herramientas más sofisticadas que han acelerado y mejorado la capacidad de acceder a información o la velocidad y la inmediatez de nuestra relación con la audiencia. No se hacía periodismo igual con teléfonos que sin ellos; ni se hace igual con teléfonos móviles o sin ellos. 

Redes sociales y entorno digital son dos saltos más, impresionantes, por supuesto, pero que no deberían cambiar los fundamentos profesionales de un oficio que da trabajo a miles de personas porque aporta un valor. Si la sociedad o los profesionales no logramos mantener aislado el periodismo de lo que no lo es (blogs personales, twitter, perfiles sociales, etcétera), tendremos todos, sociedad y periodistas, un grave problema. Porque el periodismo es veracidad, es responsabilidad, es regularidad, es verificación, es jerarquía, es selección. Y todo ello, sobre la base de unos criterios concretos que no son caprichosos. Si Internet destruye o camufla todos esos activos hasta el punto de que dé igual quién y cómo cuente lo que está pasando, algunos estamentos políticos, económicos y sociales estarán encantados, pero la ciudadanía perderá capacidad de controlarlos e influir en ellos. Sin duda. 

Haciendo un ejercicio con la bola de cristal, ¿cómo te imaginas el panorama comunicativo dentro de 10 o 15 años? 
Confío en que quedarán aquellos medios que sean los mejores en algún terreno, el que sea, temático, sectorial, geográfico... Lo demás, lo corriente, lo mediocre, lo general, lo rutinario, puede que siga existiendo, pues siempre habrá quien quiera y pague su propio altavoz para perder dinero, pero será irrelevante. Lo que sí creo es que el debate sobre el futuro de los medios es algo que se ha circunscrito a una cuestión gremial, como si fuese algo que solo afecta a los periodistas y a sus empresas, cuando no es así. 

El eslogan ‘sin periodismo no hay democracia’ está muy bien, pero habría que darle la vuelta: sin democracia no hay periodismo. La democracia se asienta y fortalece sobre un diálogo constante de la opinión pública en torno a hechos públicos, noticiosos y veraces. Sospecho que algo está fallando en ese diálogo para que esté en riesgo el periodismo… De hecho, creo que lo que está fallando es algo más grande y global que el periodismo. Falla su ecosistema, la democracia, y de ahí surge también la peligrosa corriente de que la sociedad no necesita intermediarios. Sin intermediarios, el ciudadano de a pie queda a merced del poder. Siempre.